Defensores de fortalezas

Los defensores eran los hombres que se encargaban de la protección de la fortaleza frente a posibles asedios. El número de defensores de un castillo no era numeroso sobre todo en épocas de paz.

Los puentes levadizos se elevaban por la noche, bajándose las reillas y cerrándose las puertas. Si se producía un asalto era necesario un mayor número de defensores.

Los defensores eran:

  • arqueros y ballesteros hábiles cuya función era disparar desde las murallas a los atacantes que ya fuera intentaran vaciar el agua del foso, ya llenar la zanja para colocar sus escaleras, o también cuando intentaban socabar las murallas.
  • soldados expertos en espada para luchar cuerpo a cuerpo con los espadachines atacantes.
  • hombres para arrojar piedras y aceite hirviendo.
  • expertos en reconstruir los daños realizados en las murallas
  • gente capaz de apagar los incendios ocasionados por las flechas y otros proyectiles.

En ocasiones los campesinos del lugar eran reclutados para la defensa. El tributo que suponía el llamamiento a la guerra recibía el nombre de anuteba. Como hemos visto, aunque no fueran expertos en las lucha, sí realizaban funciones muy importantes.

En la defensa y en el ataque de un castillo resultaba muy importante mantener la moral.


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